¿Por qué quieres, Lacombe, renunciar
a tu envoltura de crepúsculo,
a la tarde que cubre sus mejillas
de aurora
y que a ti como todo lo que es suyo
también cubre.
¿No ven tus ojos
sus largas piernas tristes?
¿Sus pies pequeños derrotados
a la orilla de este suelo?
¿Su lánguida sonrisa de lágrima antigua?
¿Qué te impulsa, Lacombe, a besar sus cicatrices?
¿No es acaso su llanto perpetuo,
su ingenua espera de vida y esperanza?
¡Pero si aquella mujer es feliz!
Sólo tú cuando sonríe
otoños ves donde hay cielos,
sólo tú cuando
alegremente se estremece
ves una piel crepitar de horror y cementerio.
¿Por qué quieres, Lacombe, renunciar
a tu envoltura de crepúsculo?
Si sólo así amas a Clement, iluminada,
con la infinita tristeza
del que muere por dentro.
D.M.P.
*El fotograma es de la película "Lacombe Lucien" de Louis Malle (1974).