Volvemos a cabalgar sorelgijon - Asturias - 28/07/2009 17:17:03
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No tengo nadie que me lea por aquí, y menos después de más de año y medio. Estoy en Gijón y este es el primer verano de mi edad adulta. El tiempo es un gran autor, siempre da con el final perfecto para todo: en primer lugar, no está resultando como pensaba en cuanto a amigos. Algo que es cierto que sólo se aprende con los años es a no malgastar el tiempo. No sé si me lo han dado los años o la enfermedad, ahora que pienso, pero no me apetece perder el tiempo con tonterías. No quiero paripés estúpidos con mis amigos. No quiero amistad ni amor, si esa amistad está hecha únicamente de rutina o inercia. Y si hablamos de recelo o envidia, mejor olvidarlo. La mayoría de la gente existe, eso es todo. No quiero un amor aburrido, ni una amistad desganada. Eso me lleva al segundo punto: mi pasado amoroso, que parece que vuelve. Pero sólo a hacer acto de presencia: en Navidad nació N., la hija de M. la pamplonesa. Ayer me encontré con M.J., embarazada de 5 meses. Podrían ser mis hijos, pero no lo serán. Seré un extraño para ellos, si llegan a conocerme. Un extraño con una cierta complicidad amable con su madre y un cierto recelo serio para el padre. Esto los pondrá alerta, la intuición infantil es demoledora. Con la primera estaba clarísimo que no íbamos a durar: un grosero diría que fue el clavo que quitó al clavo anterior; otros dirían que ayudó a superar una ruptura. Sigo teniéndole cariño. Con la segunda me he preguntado desde ayer varios "¿Y si...?" ¿Y si nos hubiéramos conocido en otro momento más centrado de nuestras vidas? ¿Y si no me hubiera sacado 4 años? Qué absurdo, como si eso no hubiese pasado desde el primer momento. Han vivido, la vida les ha enseñado cosas y ahora las veo felices. Me alegro.
Otras personas, existen y poco más: qué decir de T., a la que me encontré en bicicleta el otro día, estropeadísima, enferma de luna llena. Dos años después, ya no es la chica alocadísima y divertida, rozando la ninfomanía, que me explicaba sus travesuras, que abarcaban desde la pura hormona adolescente hasta casi cincuentones. No le queda mucho para la cuarentena, pero su confesión "estoy sin dormir" a las 2 de la tarde, me dejó un sabor en los labios de risa evaporada. Y qué decir de C., una chica estupenda, enferma de política. No seguí un buen consejo que me dieron: "no te mojes mucho en política" y acabé aburrido. Ella ha concentrado sus fuerzas en esto y no ha vivido mucho más. Un café después, recibo dos sms diarios, casi implorando atención. Pobrecita, carajo.
Estoy un poco aturdido por todo esto, así que este fin de semana me iré a Madrid. Fin de semana sin novias, solo chicos, alguno con intenciones muy claras, otro deseando vernos y huir por dos días de su novia carcelera... No quiero perder el tiempo. No tenemos derecho a quejarnos de la brevedad de la vida si la malgastamos haciendo cosas tan estúpidas como ver la tele porque nos aburrimos. Vida, vida, vida... eso quiero que me llene, conocer sitios nuevos, personas interesantes, buenas conversaciones, diversión a raudales, ideas inteligentes y frescas... La vida puede ser hermosa si no se la teme. Se necesita un poco de valor, un mucho de imaginación y apertura de mente... y algo de dinero. Por suerte no carezco de todo ello.
No quiero una amistad porque sí, porque nos conozcamos desde hace años y nos contemos problemas laborales cada viernes (en caso de que al menos tengas la educación de preguntar cómo le va al otro). Quiero luchar por la amistad y esforzarnos por mantenerla y avivarla. Tampoco quiero trabajos de amor perdidos con labios que sólo puedan recordarme cómo me gustaban esos labios hace tiempo. No quiero besar besos sin brasas de hoguera. En el amor, no existe lo verdadero sin lo irreparable, así que, como dice Lope:
En amores acabados,
siempre fui de parecer
que ni el hombre, o la mujer,
vuelven bien reconciliados.
Aquellos gustos pasados
todos parecen fealdades;
las finezas, necedades;
las locuras, fantasías;
los papeles, boberías;
y los amores frialdades.
Este fin de semana espero relajarme un poquito y aprovechar el tiempo. Hay que mirar hacia adelante y relajarse un poco. Resuena ya el tam-tam de muchas guerras a nuestras espaldas, pero esta vez para animarnos a disfrutar. La novia carcelera me teme, así que supongo que vendrá con nosotros una noche. ¿Y después? Pues no sé si colgar un cuadro en mi cuarto de Gijón o reservarlo para un piso del centro de Castilla. EL cuadro, qué elocuente, es Viajero frente al mar de Niebla, de Friedrich.
Cuadro: Billy Boys, de Jack Vettriano. Los chicos y yo, listos para liarla.
Suena: You know my name, Chris Cornell (BSO de Casino Royale)