"No solo me robas los pensamientos, sino también el alma..."
Una de las frases más bellas y -por las circunstacias que la rodean- más tristes que me han dicho nunca.
Es hora de que la pequeñina se esconda entre las raíces del majestuoso árbol, y se de cuenta de que la soledad no va a ser eterna, pero tampoco efímera.
Me uno al resto del universo y abandono este coso, eso sí, puede que solamente temporalmente. Quizá vuelva cuando descubra la salida del laberinto de mi alma. Quizá me quede atrapada siempre en él, que al menos se está a gustito...