Si tengo que quedarme con algo de este increíble viaje esto sería las miradas y sonrisas de sus gentes.
Una mirada que atraviesa el alma, que no entiende de discreción, que te perfora la retina para ponerse en contacto directo con tu conciencia.
Miradas que hablan por si solas contandote que su vida, la dificil e incómoda vida que llevan y que tú estás percibiendo desde una rápida y más cómoda visión es la que les ha tocado vivir porque así es el Mundo, así de mal repartido, de injusto y de impotente.
Esos ojos llenos de vida pero sin muchas ganas de vivir te dan una lección sin darse cuenta siquiera.
Sientes pena por su situación mientras ellos te sonrién sinceramente por la alegría que sienten al verte a ti.