Between the bars mariart - Sevilla - 12/02/2012 17:19:40
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Entró nerviosa en el bar, desesperada.
Qué mujer se sentaba sola en un bar a beber y no era tomada por una desgraciada?
Miles de prejuicios rondaban su cabeza, prejuicios que sólo ella se preocupaba por romper, pues la gente iba a seguir opinando igual.
Se aproximó a la barra y pidió un wisky con hielo, muerte fresca de neuronas y recuerdos.. qué bien sienta.
Pensaba, pensaba mucho, más de lo debido. No entendía por qué la gente no se preocupaba por evolucionar nada más que cuando se sentía sola. O esa era la impresión que tenía.
Parece que sólo te preocupes por ser amable cuando quieres mantener a alguien a tu lado, no por costumbre.
Que das amor a quien te revoluciona las hormonas o a quien te interesa en un momento dado, y que a los dos meses ya no significa nada para ti.
No entiende ese tipo de amor, la consume, la mata, la seca.
Logra calmarse un poco y empieza a llorar...
La niña de ojos grandes se lamenta de nuevo en solitario, bajo miradas acusadoras.
la niña de ojos grandes llora, sí, sin que nadie le pregunte por qué.
Cuando su parte triste cae en el agotamiento, nota los pies frios, y se da cuenta de que ha bajado al bar sin zapatos. Con las crisis de ansiedad no te enteras de nada..
Y sonríe.
Se da un beso en el hombro y se rie.
Comprende que la única que tiene que estar a su lado es ella.
Y la música.
Y el arte.
Y el mar.
Y todo lo que ella quiera.
Y todo el que quiera.
Escuchó las conversaciones agenas, venidas de otro mundo, insignificantes, insulsas. Ese no era su planeta, y no debía lamentarse más por ello.
Rodeada de gente que no la quería, logró desprenderse de esa lacra que se aferra a la piel cual lapita de mar, y voló para no volver, cosa que nunca antes había logrado.