El Comun Acuerdo Libre (11º Capitulo, 2ª Parte) legalizenowkestoychinow - Guipuzcoa - 19/01/2010 16:00:06
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Estos ejemplos tienen su lado defectuoso, porque es imposible citar
una sola organización exenta
de la explotación del débil por el fuerte, del pobre por el rico. Por eso los
estadistas no dejarán de
decirnos, de seguro, con la lógica que los distingue: «¡Ya veis que la
intervención del Estado es necesaria
para poner fin a esa explotación!»
Sólo que, olvidando las lecciones de la historia, no nos dirán hasta qué
punto ha contribuido el
Estado mismo a agravar tal situación, creando el proletariado y entregándolo a
los explotadores. Y
olvidarán también decirnos si es posible acabar con la explotación en tanto que
sus causas primeras -el
capital individual y la miseria, creada artificialmente en sus dos tercios por el
Estado- continúen existiendo.
A propósito del completo acuerdo entre las compañías ferroviarias, es
de prever que nos digan:
«¿No veis cómo las compañías de ferrocarriles estrujan y maltratan a sus
empleados y a los viajeros?
¡Preciso es que intervenga el Estado para proteger al público!» Pero hemos
dicho y repetido hartas veces
que mientras haya capitalistas se perpetuarán esos abusos de poder.
Precisamente el Estado, el pretendido
bienhechor, es quien ha dado a las compañías ese terrible poderío de que hoy
gozan. ¿No ha creado las
concesiones, las garantías? ¿No ha enviado sus tropas contra los empleados
de los caminos de hierro
huelguistas? Y al principio (eso aún se ve en Rusia), ¿no ha extendido el
privilegio hasta el punto de
prohibir a la prensa el mencionar los desastres ferroviarios para no depreciar
las acciones de que salía
garante? ¿No ha favorecido, en efecto, el monopolio que ha consagrado «reyes
de la época» a los
Vanderbilt como a los Polyakoff, a los directores del París-lyon-Mediterráneo y
a los del San Gotardo?
Así, pues, si ponemos como ejemplo el tácito acuerdo establecido
entre las compañías de
ferrocarriles, no es como un ideal de gobierno económico, ni aun como un ideal
de organización técnica. Es
para demostrar que si capitalistas sin más propósito que el de aumentar sus
rentas a costa de todo el mundo,
pueden conseguir explotar las vías férreas sin fundar para eso una oficina
internacional, ¿no podrán hacer lo
mismo, y aun mejor, sociedades de trabajadores, sin nombrar un ministerio de
los caminos de hierro
europeos?
Pudiera también decírsenos que el común acuerdo de que hablamos
no es enteramente libre: que
las grandes compañías imponen su ley a las pequeñas. Pudieran citarse, por
ejemplo, tal rica compañía que
obliga a los viajeros de Berlín a Basilea a pasar por Colonia y Francfort, en vez
de seguir el camino de
Leipzig; tal otra que impone a las mercancías rodeos de cien y doscientos
kilómetros (en largos trayectos)
para favorecer a poderosos accionistas; en fin, tal otra que arruina líneas
secundarias. En los Estados
Unidos, viajeros y mercancías se ven algunas veces obligados a seguir
inverosímiles trazados, para que
afluyan los dólares al bolsillo de un Vanderbilt.
Nuestra respuesta será la misma. Mientras exista el capital, siempre
podrá oprimir el grande al
pequeño. Pero la opresión no sólo resulta del capital. Merced, sobre todo, al
sostén del Estado, al monopolio
que el Estado crea en su favor, es como ciertas grandes compañías oprimen a
las pequeñas.
Marx ha demostrado muy bien cómo la legislación inglesa ha hecho
todo lo posible para arruinar la
pequeña industria, reducir al campesino a la miseria y proporcionar a los
grandes industriales batallones de
famélicos, forzados a trabajar por cualquier salario. Exactamente lo mismo
sucede con la legislación
relativa a los caminos de hierro. Líneas estratégicas, líneas subvencionadas,
líneas monopolizadoras del
correo internacional: todo se ha puesto en juego a beneficio de los peces
gordos del agiotismo. Cuando
Rosthchild -acreedor de todos los Estados europeos- compromete su capital en
determinado camino de
hierro, sus fieles vasallos, los ministros, se las arreglarán para hacerle ganar
aún más.
En los Estados Unidos -esa democracia que los autoritarios nos
proponen algunas veces por idealmézclase
el fraude más escandaloso en todo lo concerniente a ferrocarriles. Si
tal o cual compañía mata a
sus competidores con una tarifa muy baja, es porque se compensa por otra
parte con los terrenos que,
mediante propinas, le ha concedido el Estado.
También aquí el Estado duplica, centuplica la fuerza del gran capital. Y
cuando vemos a los
sindicatos de ferrocarriles (otro producto del común acuerdo libre) conseguir
algunas veces proteger a las
pequeñas compañías contra las grandes, no nos queda más que asombrarnos
de la fuerza intrínseca del
convenio libre, a pesar de la omnipotencia del gran capital con el auxilio del
Estado.
En efecto, las pequeñas compañías viven a pesar de la parcialidad del
Estado; y si en Francia -país
de centralización- no vemos más que cinco o seis grandes compañías, en la
Gran Bretaña se cuentan más de
ciento diez, que se entienden a las mil maravillas, y con seguridad están mejor
organizadas, para el rápido
transporte de mercancías y viajeros que los ferrocarriles franceses y alemanes.
Además, no es ésa la cuestión. El gran capital, favorecido por el
Estado, puede siempre aplastar al
pequeño, si le tiene cuenta. Lo que nos ocupa es esto: el común acuerdo entre
los centenares de
compañías ferroviarias a las que pertenecen los caminos de hierro de Europa
se ha establecido
directamente, sin la intervención de un gobierno central que imponga la ley a
las diversas
sociedades, sino que se ha mantenido por medio de congresos compuestos de
delegados que discuten entre
si y someten a sus comitentes proyectos y no leyes. Este es un principio nuevo,
que difiere por completo
del principio gubernamental, monárquico o republicano, absoluto o
parlamentario. Es una innovación que
se introduce, aún con timidez, en las costumbres de Europa; pero el porvenir es
suyo.
Es increible lo de no dejar poner musica en las peluquerias, el siguiente paso que sera no dejar poner musica en los bares? Es increible lo de la SGAE no tienen verguenza ninguna.
a comentar
pero kon el tuenti pues kasi no me paso nunca a comntar por aki jejeje
lo minimo ke ago es poner foto xD
venga me voy
ke voy a comentar a mas gente