dieciocho kuentakuentos - Otro - Other - 11/09/2008 19:35:16
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Recorrió su espalda con la yema de sus dedos. Ella dormía. El estaba a kilómetros luz de cualquier sueño.
Un escalofrío le despertó, agusto, entre sus suaves sábanas. Se dio la vuelta y sus ojos se encontraron. Los de él intensos, fijos, directos. Los de ella sonreían.
- Buenos días.
Sus miradas se fijaron la una en la otra. Hablaron con los ojos; completo silencio. Se entendían. Se sonreían. Se acariciaban.
Calma, tranquilidad, mucha calma… pero no. Derrepente, como obedeciendo a un impulso inexistente, sus miradas ardieron, sus labios chocaron, sus lenguas lucharon por ser una. Las caricias fueron dejando huella en sus cuerpos, cada vez más intensas, más fuertes.
Dolor.
¿Porque? Para sentir que estaban vivos, para sentirse. Estar unidos. Placer, eso era… una mezcla de dolor y placer sacudió los dos cuerpos.
Se puso encima de ella. Ella le abrazó con sus piernas; le prometió no soltarle. Él le prometió placer. Notaron sus cuerpos, su calor, sus sexos bajo las sábanas. Susurros entrecortados al oído, respiración irregular, gemidos… Las voces se elevaron, los cuerpos se estremecieron, los gritos se ahogaron…
Recordaba haber tirado en el pasillo la noche anterior las llaves, el calzado, la ropa y la vergüenza.
Salió de la habitación.
El pasillo vacío.
Su habitación vacía.
Su cama fría.
Volvió a ella.
Esa zorra tenía un nombre bonito: Nostalgia.
(foto robada, no sigue mis propias reglas, lo siento)