Una tarde gatahari - Barcelona - 25/05/2008 18:28:14
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que vino a visitarme el desánimo y colocó con suavidad mi barbilla sobre mis muñecas, mi mirada, más allá de la pared que parecía contemplar. Como presente, una extraña afirmación.
- Es más fácil escribir que vivir.
Y fueron mis ojos los que descansaron, ésta vez, sobre mis dedos. Mi mente se ocupaba de presentarme varias situaciones de los días pasados, cuyo conjunto había tenido el poder de hacerme flaquear, quizás por que yo se lo había permitido. Y me encontré repitiendo:
- Sí, es más fácil...
No pude acabar la frase, pues sentí a mi espalda una presencia mucho más reconfortante. Entonces, un ángel apoyó su mano en mi hombro y susurró tiernamente en mi oído:
- Entonces, ¿por qué no escribes tu vida?
- Es diferente, cuando escribes las situaciones no escapan, simplemente las creas según tus designios.
- En la vida no es posible, como habrás podido comprobar. No puedes tener el control absoluto sobre todo, pero igualmente puedes ser su autora, puedes trazar, en líneas generales la dirección que quieres que tome. Pero eso solo funciona si eres la protagonista indiscutible de ella.
Miré al ángel, sus ojos refulgían de amor y ternura. Hundí mi cabeza en su hombro, mi frente rozó sus plumas, entre sus alas me dio cobijo.
- Vela mi sueño- Le susurré yo, y no me hizo falta una respuesta para saber que había aceptado.
Permanecí así, inmóvil, tranquila, mientras mi interior ardía con fuego violeta y todas mis preocupaciones se volvían más livianas, hasta convertirse en amor, el amor necesario para enviar a esas vivencias, resolverlas, desprenderse de ellas. Así lo hice, envié esa energía, esa vibración a las situaciones, pues ellas eran el problema y no las personas implicadas. Su cálida presencia parecía decirme:
- Ámate. Aprende. Estás creciendo, es normal que duela, experimenta el momento... pero no te concentres demasiado en ello, déjalo ir, libérate.
Hecho esto, me incorporé y el ser alado acercó a mis labios una copa con agua del leteo, el río del olvido. Bebí un largo trago y las situaciones dejaron de serlo. Me dormí con una sonrisa en los labios, con el ángel dulcemente inclinado sobre mí.
Buenas noches...
Y al día siguiente, comprobé con alivio como todo había terminado y me encontré una pluma sobre mi almohada. Sonreí.
Bien, un relatito improvisado . A ver si os gusta. Surgió de la frase inicial que pronuncia el desánimo, de la figura del ángel que susurra al oído y de la réplica que este da.
Besos
Sat Nam
Noe
67, y con esto aun no he hecho inguna pa mi libro juas xD
Foto: Angel whisper de Benjamin Spence, basada en un poema de Samuel Lover.
Música: Canon de pachbell interpretado por Steven Halpern.