Ignorantes, así nos sentimos. Pues no conseguimos entender cómo los políticos logran la aprobación popular, ni cómo se atreven a hablar de solidaridad mientras aprueban la explotación de países tercermundistas mediante empresas multinacionales o cómo se llenan la boca de la palabra “paz” mientras consienten la existencia de fábricas de armas. Tampoco somos capaces de entender cómo se atreven a hablar de libertad mientras permiten que la televisión decida por nosotros o que su policía silencie la voz del pueblo. ¿Y la igualdad de la que hablan? No somos pocos los esclavizados por créditos bancarios a los que nos vemos obligados a recurrir para tener una vida digna, techo, comida, familia, definitivamente: derechos fundamentales. ¿Por qué han de tener usureros y explotadores una vida grata a costa de los trabajadores?
Ignorantes seguimos sintiéndonos cuando observamos a nuestros vecinos "super-disidentes" con sus grandes parches comunistas y chapitas anarquistas, que poco entienden de la filosofía política que tanto aman. Ignorantes somos, pues no realizamos su gran labor de revolucionaria de conciertos y drogadicción, ni su odio y desprecio por la cultura de su pueblo, tampoco somos causantes de disturbios y destrozo de inmobiliario público, somos -en conclusión- poco más que una caricatura de los “auténticos” revolucionarios.
Ignorancia es sinónimo de nosotros, pues a diferencia de la derechona más facha, somos ingenuos soñadores de una nación europea y de la constitución de una república popular. Llegamos a ser tan inocentes que creemos en la socialización de los recursos de un pueblo, en combatir el fratricidio que desangra las familias europeas. Tan ignorantes que nos atrevemos a salir a la calle sin la protección de Ralph Lauren o de Lacoste, tan ignorantes que defendemos la identidad en base a argumentos etno-culturales e históricos, rechazando el chauvinismo irracional, tan ignorantes que nos alineamos entre los hijos malditos de la política, los odiados, los rechazados, tan ignorantes somos que nos vemos incapaces de apreciar nuestra propia ignorancia.
Muy buenas fenriss, hacia mucho que no pasaba por aquí. Veo que tu tampoco lo frecuentas mucho últimamente.
Aprecio tus textos, estoy convencido de que buscas la verdad, o la idea más cercana al bien y eso me resulta reconfortante aún no compartiendo gran parte de tus ideas.
Me gustaria recomendarte a Jiddu Krishnamurti. Creo que es alguien que merece ser leido de forma seria y que te puede gustar. Lo primero que te dice es que las ideas(e ideologías) nunca podrán ser la verdad, y nunca podrán unir a los hombres. Porque son proyecciones de nuestros mundos privados, de nuestras percepciones subjetivas y eso nunca podrá ser la verdad. Soy consciente de que puede sonar muy extraño, pero una contemplación del mundo excluyendo las bases que rigen el comportamiento humano no se puede hacer un análisis social realmente serio.
No me lio más q
Espero que leas lo que puedas. Mi recomendación: Libertad, primera y última.
Se agradece la recomendación, pero ahora mismo tengo una cola de libros: acabar "Crisis global: el fin de una era", empezar "Antártida 1947 (la guerra que nunca existió " y después comprarme un libro que me recomendaron: "La Vida Divina" de Sri Aurobindo. Así que tomo nota y me anoto "Libertad, primera y última" de Jiddu Krishnamurti, que supongo que será el título del libro.
Y sí, todo marcha medianamente bien, con sus auges y descensos xD, así es la vida jeje
Pd: por cierto, si quieres más textos puedes pasarte por http://es.netlog.com/Fenriss_return