[Solía decir que los recuerdos se ven empapados por el paso del tiempo.
Pero aquella tarde su predisposición para acatar las leyes de la vida era diferente. Hacía un día hermoso y apalancando los quehaceres diarios en una miserable esquina, le invité a tomar un café. Nuestras conversaciones rara vez se deslizan por una línea recta. Empezamos con un tema, y a los dos segundos desembocamos en otro que nada tiene que ver con el anterior.
Llegué a la cafetería antes de lo previsto. Curiosamente, emanaba un silencio poco habitual; en la barra, un joven sumergido en sus pensamientos, con el periódico abierto y la mano posada en la mejilla, evocando un claro aburrimiento, hizo un ademan de mirar hacia la puerta cuando entré, pero no duró mucho. No produzco interés alguno, eso ya lo sé yo. La mesa donde acostumbro sentarme estaba vacía. Me dirijo hacia ella y mirando al camarero le dedico un gesto que él comprende. Lo mismo de siempre.
Por mis oídos asoma tímidamente una melodía conocida, pero no recuerdo el nombre. Saco un paquete de cigarrillos y me enciendo uno. La puerta se abre. Sofocado, con un aire eufórico y una sonrisa que cubre la cara entera, se dirige rápidamente hacia mi. Tengo la dudosa sensación de que se trata de un día y de una circunstancia demasiado tranquilas para ser sobresaltadas de esa manera.
- ¡No te lo vas a creer! Camarero! Tráigame algo fuerte que tengo mucho que celebrar.
- Vaya.. ¿Y si comienzas por el principio, qué tal?
Nunca había visto ese destello de luz en su mirada. Nunca había visto una concordancia tan fuerte entre unos ojos y una sonrisa. No había disimulo alguno en su cara, y digo esto, porque es el tipo de personas que llora por dentro y ríe por fuera, pero hoy había algo diferente. Seguía mirándole fijamente, sin notar apenas que mi cigarro se consumía sólo. Le traen un vaso de whisky sólo que desaparece de un trago.
- Veo que me he perdido algo...
Digamos que su historia, más que algo increíble, resulta graciosa. Si tuviera que hacer una breve descripción acerca de mi amigo, empezaría diciendo que es preciso conocerle muy bien para poder comprender algo. Él siempre me decía que una de las cosas que más odiaba de si mismo era sentirse posado en la mano del tiempo, notar como las arrugas se apoderan de su cara, y los recuerdos más lejanos se pierden en un vacío. Cada vez le costaba más revivir los detalles que con tanta intensidad habían marcado su juventud.
- Sabes.. Siempre digo que esta vida es muy puta. O sea, no le basta con hacerme sentir los días como segundos, para ella no es suficiente verme correr detrás de las horas del día, hacerlas parar un momento porque no me da tiempo a nada, encima me quita aquello que más me mantiene vivo. Pero esta mañana ha pasado algo demasiado raro.
- Te escucho.
Pongo mi cara de atender historias raras (porque la tengo) y olvidándome de la música dedico mis oídos solamente a él.
- A eso de las 5 de la madrugada, estaba dándome un paseo por las calles del barrio. No me preguntes qué hacía allí a esa hora, no podía dormir y algo me decía por dentro que tenía que salir. Andaba lentamente, bastante absorto por mis pensamientos, ni siquiera sabía a dónde me dirigía. De pronto, al cruzar una esquina, me choqué con una mujer que venía corriendo. Ella se tropezó y cayó al suelo. Pidiéndole disculpas la ayudé a levantarse y cuando la miré a los ojos, se detuvo el tiempo. Casi sin ningún motivo y sin yo dar pie a nada, una ola de recuerdos invadió mi mente. Así, sin permiso. Me acordé de una chica que me gustaba cuando tenía tan sólo ocho años, recordé su risa, su olor.. cuando la esperaba a la salida del colegio aunque solamente fuera para decirle adiós con la mano y verla irse. Esa época de mi vida, nunca conseguí volver a acceder a ella. Muchas veces le pedía a mi madre que me contara cómo era de pequeño, quería saber anécdotas.. No me digas que no se te hace raro reírte como un estúpido cuando te relatan algo sobre ti y tú ni siquiera te acuerdas. Es peor que una borrachera.
- Supongo. Sigue.
- Bien. Eso no fue todo, la chica se me quedó mirando y de la nada me plantó un beso y sin darme siquiera permiso para expresar... algo... me cogió de la mano y me pidió que la siguiera.
- ¿Así?¿Sin más?. Me pregunto por qué a mi nunca me pasan estas cosas.
- A pocos metro del lugar donde estábamos, llegamos a una casa, abrió la puerta y me metió para dentro de un empujón.. qué quieres que te diga.. bastante excitante.
- Vale. Creo que no me interesa demasiado lo que sigue. Puedes ir a la parte final. Ya sabes.. cuando termináis los dos exhaustos sobre la alfombra..
- Justo. En la alfombra. ¿Cómo lo sabías? Es igual. Sigo. Debo decir que fue el rato más silencioso y a la vez menos incómodo que he pasado en todos estos años. Sobraban las palabras, ¿me entiendes? El caso es que sentía que la conocía de toda la vida. Pasados unos minutos, después de.. ya sabes.. me confesó que llevaba unos cuantos meses buscándome. Había encontrado una carta que yo le había enviado el día de su noveno cumpleaños, pidiéndole disculpas por no poder acudir a la fiesta. Dice.. que sintió un pinchazo en el pecho y unas cosquillas en el estómago que le evocaron mi recuerdo. Y ahora es cuando yo digo.. vale, suena a una típica historia estúpida de película, pero.. no te resulta curioso observar el paso de los años.. dejar atrás a personas importantes.. conocer otras.. olvidarte de algunos, y de repente.. como si la vida fuera un círculo que da vueltas, encontrarte en el mismo punto y, gracias a una sóla persona, sentirte el niño que pensabas que ya no existía.. que lo habías dejado apartado en un rincón..
Creo que es la primera vez en mi vida que soy capaz de escuchar a alguien sin casi interrumpirle... y por qué no.. también es la primera vez en mi vida que escucho una historia tan surrealista y no me entra la risa.
- Me voy a casar.
Vale. Ahora sí me ha entrado la risa.
- Sé que es estúpido, pero no consigo explicarlo. Es como que.. tocaba. Iba a ocurrir. Lo sé. Se han secado algunos de mis recuerdos.. Ya no tengo la impotencia, al menos en un capítulo de toda mi vida, de mirar hacia atrás queriendo conocer algo y no poder. Quiero tejer nuevas líneas, y añadirlas a las anteriores..
Creo que no se me ocurre otra cosa que regalarle una sincera sonrisa. Los sucesos más estúpidos cambian una vida entera, y yo.. llenando el cenicero de cigarrillos, me doy cuenta que me bastan mañanas como esta para creer que algo sorprendente ocurre en mi día a día. Mi amigo tiene prisa y me promete otra quedada algo más tranquila para contármelo todo con lujo de detalles. Sale por la puerta y mis oídos se escaldan ahora al ritmo del jazz. Enciendo otro cigarro. Fumo mucho, sí. Me pregunto si a mi me importa que los recuerdos se borren como las páginas de un viejo libro, ¿acaso siento curiosidad por saber qué pasa con aquello que se vuelve amarillo y desgastado? Cierto es que como personas somos creadas por bancos de memorias ya pasadas. Él siempre intentaba quedarse con todos los detalles, desde hace algunos años, en una pequeña libreta apuntaba cada cosa que le ocurría al cabo del día, pero yo nunca he sentido la curiosidad de hacer eso, ni siquiera repaso mentalmente hechos diarios... ¿Con qué disfruto entonces?
Quizá con momentos como éste.. Sola, con un café demasiado frío para ser ingerido, sentada en una postura algo vulgar y mirando hacia la nada.. claramente evocando el aburrimiento.]
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Sin más.
Imagen: /ctricky. Madeleine Peyroux - Weary Blues
myway - Sta. Cruz de Tenerife - 2010-02-13 23:03:42
y te das cuenta, de que los hilos que se han entretejido en las horas son de algodón de azúcar.
con un solo mordisco te comes los años que te separan de tu sueño y de tu verdad.
no creo en el destino (de exo ay muxas cosas en las que no creo, como el amor por ejemplo) pero siempre pueden ocurrir cosas que agan que te replantees tus creencias
Buenos días.
Pues muy bien.
Ahora mismito me voy a estudiar física escuchando a Sidonie y su nuevo cd "El incendio"
Así me gusta, que seas aplicada.
Un besito enorme
También yo llevo mucho sin escribir... varios meses ya...
Malos momentos, también para la inspiración.
Pero justo hoy voy a actualizar mi esflog, con una nueva sección que he puesto en mi web. Se trata de algunos relatos grabados en audio para que puedan ser escuchados, a la vez que leídos. De momento son solo 2, que ha grabado una persona para mí desconocida, y que me sorprendió gratamente.
Me encataría, si te apetece, que los escucharas... y ya, si te animas, y te gusta alguno y quieres/puedes locutarlo, para mí sería una gran ilusión
Cuanto tiempo!
Que es de tu vida???
Me encantaría seguir en contacto, ya que esto del esflog está más que abandonado últimamente...
Si quieres, este es mi msn: athreyametal@hotmail.com
En cuanto a mi nombre en las librerías... lo dudo, lo dudo mucho.
De momento está en un rinconcito de internet, y eso me basta para que, quien llegue a él, pueda leerme.
Como siempre, gracias por tus palabras...
Me encatantaría volver a leer algo tuyo. Algunas de tus frases me fascinaron...
Me he tomado la libertad de poner tu frase en esa sección: "Mi voz carece del peso necesario para evocar con palabras la rabia camuflada en silencio."
(espero que no te moleste...)
Me gustaría saber un poco más de ti (o al menos, tener noticias tuyas...)