Todo en esta vida, aunque no nos demos cuenta, es secuencial.
Una ecuación confusa de mil incógnitas diferentes y desconocidas de las cuales a duras penas podremos acabar desentrañando dos o tres y siempre con pistas.
Es muy sencillo, es como una reacción química. Tu decides echar la sustancia A y otra persona decide echar la sustancia B, las cuales casan perfectamente y hacen una reacción perfecta. Pero resulta, que un tercero, piensa que es buena idea echar la sustancia C que casa perfectamente con la A pero no así con la B, la cual desconoce que existe. E incluso, en ocasiones esa tercera persona echa la sustancia C sabiendo que está presente la sustancia B y esperando que todo reviente de manera estrepitosa.
Así que por A o por B, al final todo acaba explotando precisamente en tus morros pirulos.
Y tu que hacías todo con la buena intención, pesando que la opción que elegiste era la menos dañina no para ti sino para los demás...
Porque ese creo que es el problema que tengo, que pienso siempre y demasiado las consecuencias de mis actos para con los demás cuando luego el resto del mundo mundial hace lo que le parece bien para su ego y su egoísmo sin pensar ni una micromilésima de segundo si sus actuaciones pueden tener consecuencias funestas para los que le rodean (ya no hablo de pensar en todo el mundo pero por lo menos si en tus cercanos, ¿no? Seré imbécil...).
Y al final pienso, en una frase que leí hace relativamente poco tiempo, aunque este muy lejos si por distancia de páginas se mide: "Cada uno necesita sentirse como un pequeño universo en el que todo gira y orbita a su alrededor. Necesita sentirse el centro de algo importante y común a todo el mundo."
Tenía razón el godo que tuvo ese pensamiento (si es que era de ese godo y no de algún griego al que masacró por el camino). Pero claro, llega la diatriba, la encrucijada, el desafío...
Ya termine pasando de ese concepto de querer ser el centro de nada ni de nadie... pero tengo que reconocer que me resulta francamente imposible intentar orbitar alrededor de todos sin que acabe liándome con tanta orbita y tanta gravedad.
Y encima luego es culpa mía... porque nunca pienso en nadie más que en mi misma....
A ver, Chiarita... Con esto de tener un hijo preadolescente que el otro día me espetó que a veces desearía no haber nacido... He estado pensando muuuuucho en estas cosas. Ya sabes mi historial, de desamistades y paranoias varias, con la gente y conmigo.
Para seguir con tu ejemplo: si la sustancia A que tu has hechado, es cierta, exenta de malas intenciones, y viene del corazón, ahora mismo no te veo ninguna culpa, ni remordimiento, ni leches. Ahora bien, si lo has hecho porque creías que los demás la iban a apreciar mejor que tu substancia D que te sale naturalmente y que es "la buena, la de deveras", entonces mal hecho y esto te tiene que servir de leccion.
Siempre muéstrate como tu eres, con la verdad por delante y le pese a quién le pese. Y siempre tendrás la convicción de que en cada momento de tu vida no pudiste haber actuado de otra manera.
Y las reacciones de los demás son problema de los demás. Tú no puedes responsabilizarte del mundo.
Me alegro de que vuelvas a escribir aquí, vas a favoritos. Te quiero!!
Tienes mucha razón, me encanta la melodía que has escogido, me recuerda la música de los clanes escoceses, y mmm pues en esos momentos es lo que sucederá lo que importa jajaja