Billy Joel. baker_street - Barcelona - 27/01/2012 21:20:05
Contador de visitas (solo registrados)
Son las nueve en punto de un sábado,
llega el público de siempre.
Hay un anciano sentado cerca de mí
haciéndole el amor a su Gin & Tonic.
Me dice: Hijo, ¿puedes tocarme una vieja canción?
no estoy realmente seguro de cómo va,
pero es triste y dulce, y me la sabía completa
cuando era joven...
"Cántanos una canción, eres el pianista"
"Cántanos una canción esta noche,
pues todos tenemos ganas de una melodía,
y tú nos haces sentir bien"
Ahora John, el de la barra, mi amigo
me da gratis mis bebidas
y es rápido con las bromas, o para encenderme el cigarro.
Pero hay otro lugar donde él preferiría estar
Me dice: “Bill, creo que esto me está matando”
mientras la sonrisa desaparece de su rostro,
"estoy seguro de que podría ser una estrella de cine,
si pudiera salir de este lugar”.
"Cántanos una canción, eres el pianista"
"Cántanos una canción esta noche,
pues todos tenemos ganas de una melodía,
y tú nos haces sentir bien"
Paul es un “novelista” de buenas raíces
que nunca tuvo tiempo para una esposa,
y habla con Davy, quien aún está en la Marina
Y probablemente siga ahí de por vida.
Y la dueña está pregonando política
mientras que el hombre de negocios se emborracha lentamente.
Sí, ellos comparten una bebida a la que llaman soledad,
pero es mejor que beber a solas.
Es un lindo público para un sábado
y el gerente me sonríe,
pues sabe que es a mí a quien han venido a ver
para olvidarse de la vida por un momento.
Y el piano suena como un carnaval
Y el micrófono huele como una cerveza
Y ellos se sientan en la barra y ponen monedas en mi frasco
Y me dicen: “Hombre, ¿qué haces aquí?”
"Cántanos una canción, eres el pianista"
"Cántanos una canción esta noche,
pues todos tenemos ganas de una melodía,
y tú nos haces sentir bien"
.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.`.` .
Esta es la historia
de un sábado,
de no importa que mes,
y de un hombre sentado al piano
de no importa qué viejo café.
Toma el vaso y le tiemblan las manos
apestando entre humo y sudor
y se agarra a su tabla de naufrago
volviendo a su eterna canción.
Toca otra vez viejo perdedor,
haces que me sienta bien,
es tan triste la noche que tu canción
sabe a derrota y miel.
Cada vez que el espejo de la pared
le devuelve más joven la piel
se le encienden los ojos
y su niñez viene a tocar junto a él.
Pero siempre hay borrachos con babas
que le recuerdan quien fue:
El más joven maestro al piano
vencido por una mujer.
Ella siempre temió echar raíces
que pudieran sus alas cortar,
y en la jaula metida
la vida se le iba
y quiso sus fuerzas probar.
No lamenta que dé malos pasos,
aunque nunca desea su mal;
pero a ratos con furia golpea el piano
y algunos le han visto llorar.
Toca otra vez viejo perdedor
haces que me sienta bien,
es tan triste la noche
que tu canción
sabe a derrota y a miel.
El micrófono huele a cerveza
y el calor se podría cortar.
Solitarios oscuros buscando pareja
apurándose un sábado más.
Hay un hombre aferrado al piano
la emoción empapada en alcohol
y una voz que le dice:
Pareces cansado, y aún no ha salido ni el sol.
Tócala otra vez viejo perdedor,
haces que me sienta bien.
Es tan triste la noche
que tu canción
sabe a derrota y a miel.