Los trenes transportan a diario millares de personas.
Personas con agujeros en los zapatos.
Zapatos que provocan pequeñas heridas en los dedos.
Dedos maltrechos que no se curan nunca.
Antes era hermoso hurgar en las huellas que deja el mar en las playas.
Antes atravesábamos invencibles distancias,
transformando cajones poblados de piedras
en vagones remotos de cúpulas gastadas.
Llegábamos a Balabac por carreteras secundarias,
entre el delirio y el ruido de nuestra propia risa,
cambiando el olor a madera antigua de museo cerrado
por el misterio frenético de la isla vacía.
Balabac ya no existe, existimos nosotros,
pero ni el consuelo turbio de saberte abrazada a los árboles
ni el tacto ciego y dulce de tus pisadas entrando en mí
aplaca este ansia de silencio o de reino sin orillas.
No soporto las sílabas fluyendo desde gargantas ahogadas,
ni los huesos mordidos por esta lluvia triste.
¿Dónde está la verdad ridícula de la que huía antes,
cuando fumaba mi propia vida serena bajo ceniza y polvo?
La eternidad ha vuelto pero calla,
y tú, mi heroína de mirada perdida,
ya no hurgas en mi memoria virgen
ávida de cuencas desterradas.
Mi impaciencia sombría y plena,
antaño ladrona de fiebres fértiles
con las que aplacar la lucha del viaje,
se extiende con vértigo buscando el escombro.
¿Hasta dónde la súplica por volver a aquella pálida locura,
al desprecio por todas las rutas y las órbitas creadas?
¿Hasta cuándo la búsqueda adolescente de la noche,
entre sangre y resplandor y materia amarga?
Te suplico que vuelvas conmigo al silencio de plomo
que divide el horizonte en galerías y acordes mudos,
dejar que invada la maleza nuestras palabras
y alejarnos en nuestro vagón hacia una muerte minúscula.
Balabac, yo te invoco de nuevo.
Quemo el límite consciente que te encierra
y extiendo tu belleza oscura contra latidos y cráneos,
abro para ti mi entraña pétrea y te abrazo quedamente.
Creo que no debo ocultarle que leyendo sus versos he sentido una gélida pluma bajar por mi espalda. Gracias por abrir sus manos.
Siempre suyo.
sr_cosa - Sta. Cruz de Tenerife - 2009-01-02 13:09:40
Mmmm ¿Sabes que jamás me llegó aquel email tuyo? En fin, al menos quería pasar por aquí para desearte un feliz 2009.
Y ahora la afirmación sarcástica: Sí. Porque si yo deseo a alguien 2009 entonces ya no le pasa nada malo en el año y se solucionan las crisis económicas y los israelíes dejan de invadir Gaza.